El 28 de noviembre del 2025, tuve la fortuna de poder facilitar un taller de escritura introspectiva para Stay Curious Club. Cuando mi amiga Marshiari me invitó a impartir este taller, estuve varias semanas pensando en qué quería compartir exactamente y cómo, dado que era la primera vez que iba a trabajar íntegramente con un grupo de mujeres de otro país y cultura, a quienes no conocía previamente, dentro de una estructura como Stay Curious, que tiene unos valores y una dinámica de trabajo propia.
Fue un regalo facilitar este encuentro, ya que era un evento que, en mi agenda de la semana, ponía la guinda a varios acontecimientos de "primeras veces", motivo por el cual que me siento inmensamente agradecida.



Fotografías cortesía de Itxaso Terceño.
Sin embargo, lo más mágico del encuentro fue la presencia de mujeres disgregadas por diferentes partes del mundo, en diferentes latitudes y correspondientes franjas horarias, que pudimos encontrarnos, gracias a la tecnología -de la que tantas veces renegamos-, para compartir un espacio íntimo y cuidadoso a través de la escritura.
Como he comentado, durante semanas di vueltas a cómo diseñar una propuesta que no solamente se quedara en una práctica, sino que también pudiera incluir la mirada desde la cual yo acompaño y divulgo la escritura: mi particular "paradigma de escritura". Desde ahí, decidí titular el taller "Escribir para escucharte".
El taller constó de dos partes:
La primera fue una introducción a lo que yo (Itxaso Terceño, como autora, no como poseedora de verdad) concibo como una relación saludable con una misma, en la que la escritura se torna una herramienta esencial para nutrir esta relación.
Conocernos, cuidarnos, sanarnos y desarrollar una conciencia más trascendental, son los ejes esenciales para sustentar una relación amorosa con nosotras mismas; no desde la autocomplacencia y la palmadita en la espalda, sino desde la valentía, el instinto, la verdad interna y el compromiso de ir a lo profundo para desbloquear aquello que nos impide SER quienes somos en realidad.
La segunda parte constó de un ejercicio de visualización y escritura guiado, con el fin de establecer un diálogo interno entre una YO del pasado y nuestra YO actual.
La finalidad de este ejercicio era doble: por un lado, quería que las participantes pudieran conectar con una dimensión propia que necesitara expresarse, ser escuchada y reconocida. Por otra parte, buscaba que las participantes vivenciaran que existen modos sencillos ("ha sido más fácil de lo que me esperaba" fue una de las frases que más se repitió entre las participantes) de ir hacia adentro, decirse, responderse, preguntarse, agradecerse, y conciliar algunas voces contrapuestas que, en la mayoría de las ocasiones, de manera inconsciente, son la causa de los conflictos que padecemos dentro de nosotras.


💜 Capturas e instantes de nuestra sesión en línea.
Quería mostrar a las chicas que, además de escribir para cuidarse, hay modos de escribir con propósitos mucho más terapéuticos. Yo, al menos, prefiero llamarlos alquímicos.
En diferentes momentos, las participantes pudieron tomar la palabra y compartir sus reflexiones, miedos, sensaciones y resultados postescritura. Trabajar en grupo tiene la ventaja de que, en la expresión y la escucha mutuas, encontramos un bálsamo para el alma y el cuerpo. Es gracias a esas resonancias que nos sentimos tan dulcemente apapachadas. Valentía y generosidad puestas al servicio del grupo.
A modo de conclusión, la escritura introspectiva nos permite tomar conciencia y reconocer nuestras múltiples dimensiones. Hacernos las preguntas adecuadas y tirar del hilo es algo que se entrena y se aprende. Practiquemos con mayor o menor frecuencia, escribir no es un objetivo en sí mismo: escribir es, a cada instante, un punto de partida, una oportunidad nueva de explorarnos de un modo creativo, que nos lleve a territorios olvidados de nosotras mismas, para traer de vuelta a nuestro corazón a nuestras partes exiliadas.
Solo podemos amarnos si nos conocemos. Solo podemos cuidarnos, protegernos y llevarnos por los desafíos, crisis y oportunidades desde la completitud de quienes somos.
No hace falta hacer movimientos bruscos y catárticos para que algo sea revelador y transformador, basta con que sean movimientos sutiles, conscientes, sostenibles y seguros. La escritura es una nave segura para explorarnos por nuestras inmensidades, profundidades y también por los universos que nos habitan.
Y cuando el grupo con el que compartes la práctica surca los cielos, desafía las distancias y trasciende los límites del reloj… ¿yo qué queréis que os diga?: Para mí, todo esto se resume en la palabra más sonada durante el taller: MAGIA.
Mi parte bruja me dice que este no va a ser el único taller que compartamos en Stay Curious Club.
Mientras tanto, si gustáis, os invito a uniros a "Cosas de Sabias-la newsletter de Itxa", donde podréis continuar adentrándoos en el universo de la autoindagación, la escritura y la narrativa interna, con reflexiones y ejercicios inspiradores que comparto periódicamente. Y si sois más de explorar vuestra propia voz a través de la lectura, en mi libro "Cosas que escribí mientras me dejaba el pelo largo" encontraréis versos que os ayudarán a nombraros, viajaros y trascenderos a través de cartas y divagaciones que nacen de las diferentes mujeres internas que a todas nos habitan.

Texto:
Itxaso Terceño (Donostia, 1983) es trabajadora social de profesión, y ejerce desde hace más de 15 años en el ámbito de la exclusión social. Con formación en PNL y mirada sistémica, también ha facilitado talleres grupales de escritura terapéutica y acompañamientos individuales para el autoconocimiento combinando la escritura con el uso de muñecos.
Desde muy niña, en la escritura encontró un espacio seguro en el que expresarse, su tabla de salvación. Tras muchas crisis, pérdidas, lágrimas, búsqueda de respuestas, terapias y cursos, ha comprendido que ha sido este hábito, precisamente, el que le ha ayudado a salir transformada y fortalecida de todas esas experiencias dolorosas.
Edición:
Marshiari Medina: Editora de Stay Curious Club, escritora y collagista. Actualmente estudia la licenciatura en Humanidades y Narrativas digitales en la UNRC. Es madre a tiempo completo, y directora de la radio independiente Radio Tropósfera y la revista Fragmentos del Sur. Aficionada al chocolate, vive en una geometría cósmica hecha de mundos gobernados por lógicas pop no-euclidianas.
